Los cuerpos celestes fueron hallados gracias a un telescopio ubicado en el Observatorio La Silla en Chile.

Credits: NASA/JPL-Caltech/T. Pyle

La vida en otros planetas y la posibilidad de poder vivir en otros lugares del espacio son parte de las grandes interrogantes que se ha planteado alguna vez el hombre, y que con el correr del tiempo ha ido acercándose a su respuesta, como por ejemplo en estos días a través de un trascendental hallazgo realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Lieja en Bélgica, quienes a través del telescopio TRAPPIST que se encuentra en el Observatorio de La Silla, Chile, consiguieron ubicar a tres nuevos exoplanetas, que cuentan con tamaños y temperaturas similares a la Tierra.

El descubrimiento que fue consignado por la revista Nature, estipula que los astros orbitan alrededor de una estrella enana ultrafría llamada TRAPPIST-1 (en honor al instrumento óptico), y que están a tan solo 30 años luz de nuestro planeta. En tanto, sus dimensiones son un poco superiores a las de Júpiter.

De acuerdo a la investigación, este cuerpo se desvanecía ligeramente durante intervalos de tiempo, por lo que los expertos a cargo señalaron que varios objetos pasaban entre ella y la Tierra, realizando distintos eclipses entre los tres cuerpos.

La duda en torno a estos descubrimientos podría ser el por qué se están buscando planetas alrededor de estrellas más pequeñas y frías fuera del Sistema Solar. Una interrogante que Michaël Gillon, autor principal del trabajo llevado a cabo por la Universidad de Lieja, se encargó de responder a El Mundo, señalando lo siguiente:

“La tecnología actual nos permite estudiar de manera precisa la composición atmosférica de un planeta de tamaño similar a la Tierra sólo si orbita alrededor de una estrella no mucho más grande que Júpiter, como por ejemplo una estrella enana ultrafría como TRAPPIST-1. Para estrellas de mayor tamaño, no seríamos capaces de hacerlo. Así que para buscar vida en exoplanetas, ¡las estrellas enanas son el mejor lugar por el que empezar!”.

El descubrimiento representa un cambio en el paradigma en relación a qué camino seguir en la búsqueda de cuerpos celestes, según mencionó Emmanuël Jehin, coautor del estudio, ya que “la existencia de estos mundos rojos orbitando alrededor de estrellas enanas ultra frías era puramente teórica, pero ahora tenemos, no un solitario planeta alrededor de una estrella roja débil, ¡sino un sistema completo de tres planetas!”.

Un avance significativo sobre el cual aún hay que conocer acerca de las composiciones de las atmósferas de dichos planetas, además de indagar sobre alguna actividad biológica en ellos. Un paso gigante en la búsqueda de vida en el universo.

Credits: NASA/JPL-CalTech/R. Hurt

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